Tiempos de Posverdad

Escrito el 30/11/2020
Isabel Cuervo, periodista de investigación @isabelcuervo IsabelCuervo.com


Es difícil escapar de la censura, sobre todo cuando una gran masa de población, no sólo la acepta, sino que la aplaude.
Son muchos los que la sienten, son varios los que se manifiestan, son pocos los que demandan independencia.
En estos momentos en que ya han logrado dividir a los Estados Unidos literalmente en dos; en donde sólo una parte goza –temporalmente- del privilegio de poderse expresar, con la venia de aceptación de los medios y el eco de su discurso en las redes; la otra mitad es silenciada.
¡Pero cómo!, ¿esto está pasando en los Estados Unidos?
No, no sólo en los Estados Unidos, también en muchos otros países; porque las decisiones ideológicas y de manejo de masas se toman desde hace mucho tiempo de manera global.
¿No lo habías notado? Es normal, estábamos ocupados sobreviviendo.
¿Por qué empezaste a notarlo?, porque comenzaste a pasar más tiempo encerrado -gracias a otra decisión global-, producto del virus desconocido, del cual te salvas “lavándote las manos y evitando el contacto físico”.
¿Es esto normal en pleno S. XXI? No. Pero ver la muchedumbre humana que lo acepta sin siquiera cuestionarse o, peor aun, cuestionando a quien se cuestiona, es alarmante. Es un indicio de hasta dónde hay seres humanos dispuestos a seguir instrucciones sin siquiera preguntar o preguntarse. Esto tampoco es gratuito… ha sido muy laborado durante años.
Pues bien, parte de la nueva realidad, que se intenta implantar utilizando el artilugio verbal de “nueva normalidad", incluye el censurar el derecho humano fundamental de expresión. Porque es que ahora hay verdades absolutas y mentiras plenas. Es decir, la verdad ya no es más una discusión filosófica basada en la observación de la realidad, ahora es netamente ideológica.
Sí, Orwell no escribió una novela de ficción con su “1984”, sin duda predijo lo que nos esperaba. La policía del pensamiento existe, la reescritura de la historia con posverdades, el asalto a la libertad de expresión y de pensamiento, y el clima paralizante de sospecha y miedo, ya vivido en la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin, son un hecho extendido hoy, en tenebroso camino de mayor expansión, por nuestro globo terráqueo.
Así que aquí estamos, ad-portas del 2021, después de dos guerras mundiales, decenas de guerras civiles, logros y posicionamiento de pensamientos de derecho y libertades afianzados en occidente… buscando cómo poder expresar pensamiento crítico por medio de sinónimos y palabras “indetectables” por la censura.
En nuestro afán de expresarnos, cuestionar y preguntarnos qué es lo que esta ocurriendo y por qué se toman las decisiones que se toman en nuestro nombre, recurrimos a otros espacios más “seguros”, o libres de censura.
Abrimos nuevas cuentas en Parler, a cambio del ultra censor Twitter, Lbry, en un intento de reemplazo de You Tube, canales en Telegram, para salvaguardar nuestros blogs, videos y pensamientos “peligrosos”.
En una carrera absurda - despavoridos y amordazados-, buscamos refugios de libertad. Libertad que ya ha sido cercada, sitiada, delimitada. Libertad que dejamos ir demarcando, cuando, desde hace décadas atrás, se apropiaron primero del lenguaje y nos pusieron a pensar que si no usábamos “sus palabras” no éramos inclusivos, correctos o “progresistas”. Y es que al apropiarse de nuestro lenguaje se apropian de las ideas y luego, desde allí, el brinco para pasar a cercenar el pensamiento crítico, es minúsculo.
Nada más manipulador y absolutista que esa línea de pensamiento vendida como progresista, inclusiva y de libertad, mientras se allanaba el camino a instaurar nuevas realidades y lógicas –ilógicas- en nuestras cabezas. De repente, nos encontramos afrontando una cotidianidad en donde a lo bueno nunca más se le pudo llamar bueno y a lo malo, nunca más se le pudo llamar malo. Una realidad paralela implantada en todos los países y rincones de este planeta, en donde nos dividieron en grupúsculos anti natura, para después enfrentarnos y vencernos.
El vencimiento es hoy. Es lo que estamos viviendo. La huida es hoy, es de la que estamos escapando. La salvación podría ser mañana, depende de cuántos de nosotros estemos dispuestos a no ceder ante nuestro sagrado derecho a pensar, cuestionar y expresarnos.

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