Democracia o Dictadura

Escrito el 01/11/2020
Isabel Cuervo, periodista de investigación @isabelcuervo IsabelCuervo.com


Los políticos no son impolutos, eso lo sabemos todos y de sobra.
La carrera política, de hecho, no es sólo la más criticada, sino también la mas odiada.
Y es que para ser honestos muchos políticos de carrera se han hecho merecedores de tanto desprecio del pueblo, así como también han contribuido en gran medida a que el ejercicio del servicio público pase a ocupar los primeros lugares en el podio del descrédito.
Pero tampoco podemos olvidar lo que es un servidor gubernamental y lo que significarían nuestras democracias sin ellos. Desde la antigua Grecia cuando se fundara ‘la polis’ hemos descubierto como humanidad el ideal supremo de la independencia y la no sumisión a ningún poder exterior: la soberanía. Y para ello se necesitan lideres.
Los ciudadanos, los metecos (sin derechos, pero libres) y los esclavos (sin derechos ni libertad) siguen existiendo. Los encontramos en cualquier sociedad actual, tan lejana y a la vez tan cercana de la cuna griega.
Pero las situaciones históricas cambian y desde ese ejemplo político de ‘la polis’ de antaño, los nuevos ordenes político-sociales comprueban grandes e innegables avances; desde la no consideración de ciudadanas a las mujeres, hasta el valor y peso de todas nosotras en las sociedades y estructuras políticas actuales de occidente.
En algunas polis de tiempos lejanos, las clases ‘inferiores y medias’ exigieron reformas a favor de una mayor justicia social. Fue entonces cuando se eligieron magistrados extraordinarios (los legisladores) que mediaron en los conflictos y redactaron nuevas leyes, pero a pesar de las reformas, varios conflictos sociales prevalecieron.
Este delicado escenario de crispación fue aprovechado por los aristócratas en los siglos VII y IV a. C., quienes actuando fuera de los procedimientos legales ocuparon el poder mediante la usurpación. Estos fueron los personajes que recibieron el nombre de tiranos.
Los tiranos emprendieron entonces, políticas populares y demagógicas por medio de las cuales consiguieron la aceptación del pueblo. ¿Te suena conocido?
Muchos fueron tan queridos y populares entre los ciudadanos de las polis, que incluso forman parte de la lista de los siete sabios de Grecia.
El orden democrático como principio básico de organización político-social, es uno de los mayores alcances obtenidos por la humanidad, como civilización occidental, a lo largo de su historia, y es uno de los mayores alcances, también, en términos de libertades civiles.
La palabra del pueblo que con el rigor del voto va organizando y moldeando sus sistemas de gobierno, es la opción, de lo contrario sería dejarnos arrastrar a gobiernos totalitarios, absolutistas y tiranos, en donde sin voz ni voto, ni las magnánimas herramientas de control que nos provee la democracia, quedaríamos supeditados a escenarios que, lastimosamente, no son desconocidos, e incluso son padecidos por muchos pueblos hoy en día.
Mirar al lado, al país vecino, a los de más alla también, los del otro lado del planeta, nos puede dar una luz de lo que gozamos al interior de nuestras fronteras y lo que se podría perder o también alcanzar si se continúa desvirtuando el valor del diálogo con el contrario.
Hay sólo una forma de control político, construcción social y prosperidad económica, y siempre transcurre por la vía de la escucha del ajeno, del repensar las realidades desde lo que no conocemos, en acercamiento a un futuro que creemos será mas promisorio.
Ciudadano, meteco o esclavo: una elección que todavía está en tus manos.

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