Vacuna hispana contra la baja estima Iberoamericana. Parte II

Vacuna hispana contra la baja estima Iberoamericana. Parte II

Escrito el 30/09/2020
Sergio Restrepo


Desde el siglo XV la pandemia de la viruela llegó a América afectando mayormente la población indígena en la España de ultramar, por lo que se priorizó vacunarlos  además por ser ciudadanos españoles amparados por las primeras leyes de derechos humanos, las llamadas “Leyes de Indias”.

 

Hoy retrógrados movimientos llamados “progresistas” quieren envenenarnos con la falsa historia de una España genocida, pero son fáciles de confrontar con la realidad de la cantidad de tribus y lenguas autóctonas en Hispanoamérica, comparada con la dramática minoría  de tribus sobrevivientes en Estados Unidos y Canadá.

 

Es también previsible que los ‘progresistas” de caverna del mito de la “memoria histórica” hablen  sobre el exterminio indígena causado por pestes letales que no afectaban la Europa invasora, sino selectivamente a indígenas de América, desconociendo que el mismo rey Carlos IV pierde a su hija Maria Teresa por causa del virus, así como  también murieron varios gobernantes en el siglo XVIII, probando así la gravedad sanitaria en la Europa de esos tiempos.

 

En este momento la estocada final  a los sensibles progresistas anti taurinos, seria recordarles la corta pero nefasta historia del fascismo comunista, que elevando  la misma bandera roja de izquierda y derecha, con campos de concentración, guerras, narcotráfico y últimamente virus,  han cometido un genocidio brutal contra la humanidad de mas de 150 millones de personas hasta hoy. Sigamos con nuestra historia: Cuando se desarrolla la vacuna contra la viruela, surge con esto el concepto de la variolización y vacunación, con prontitud administrativa y en contraste con la burocracia actual, se organizan y establecen las “Casas de Vacunación” abiertas para todos los ciudadanos  indígenas y españoles en América.

 

Cabe recordar que desde la época de Carlos III se hicieron  más de 125 expediciones  de temáticas como botánica, plantas y sus usos, medidas y cartografía de toda América y el mundo. La “memoria histórica” roja quiere borrar de nuestra rica herencia común iberoamericana, que los hospitales eran atendidos por religiosos que manejaban con altruismo, servicio y sin conocimiento médico sus lugares de atención a indígenas, presentando también muchos casos de muerte por fiebre amarilla y malaria. Para nuestra expedición se estudiaron dos propuestas: Balmis en la Península y el Dr Flores en América, seleccionando al primero por tener más información médica, datos y experiencia  usada contra el virus en Europa. Después de diseñar la estrategia de la descomunal hazaña, nace el  Protomedicato de Médicos Españoles que obviamente incluía la España de allende los mares en América.

 

En 1803  Francisco Javier Balmis y Berenguer, seleccionado además por su experiencia militar para utilizarla en la organización y jerarquización del método, organiza la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Parten desde la Coruña en la nave María Pita, el 30 de Noviembre de 1803,  en esta expedición además de renombrados médicos, viajaba Isabel Sudáis y Gómez, una mujer admirable, olvidada por el actual feminismo nazi en su “memoria histérica” y  quien fue rectora de la casa de expositor de la Coruña,  lugar de donde salieron 22 niños vacuníferos que transportaban en sus cuerpos la vacuna a tierras americanas.

A la expedición se unen Emilio Berenguer y Ángel Gil quien hoy sería  el equivalente a cirujano, y Jose Rigau Perez, experto en epidemiología oriundo de la Puerto Rico española.  Estos cirujanos formados  en escuelas médicas militares eran los idóneos,  pues la vacunación era una micro operación consistente en hacer una heridita en el hombro del paciente para inocular el virus. La expedición sanitaria recorre Puerto Rico y Venezuela, dividiéndose  en dos: Balmis va  a Cuba, México y China, mientras la otra expedición a cargo de Salvany, llevó la cura por territorios de la actual Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y tierras argentinas, falleciendo este antes de llegar a Chile.

 

La vacuna funcionó como una cadena sanitaria  que comenzaba con el fluido del grano madurado de un niño vacunado, que se untaba en la herida hecha al niño número dos, al tres y así se mantenía la cadena vigente hasta llegar a los más lejanos territorios de la gran España. Cuando los 22 niños de la Coruña se curaron, siguieron los de américa, en la cadena del proceso de cura y preservando el proceso de transmisión.  En la población indígena y criolla se organizaron las “Juntas Vacunales” para conservación del virus vacuna, enseñando también la técnica de vacunación y registrándose con un libro en castellano y lenguas indígenas según el caso. Criollos, negros e indígenas hispanos  no solo recibieron salud, también el método incluía educar y  capacitar sanitarios para las “Juntas de Vacunación” que se establecieron en la geografía extensa américa. Como una gran nación, también médicos, curas y alcaldes de cada población se unían en la titánica labor, conformando las “Juntas Centrales” para no perder la cadena del proceso que llegaba a las zonas más retiradas.

 

Todo el proceso avanzó admirablemente, hasta cuando nuestra España estaba en el momento más crítico de su historia, escaseando la financiación de recursos de la Corona, aquí los criollos y las “Juntas de Vacunación” locales asumen la financiación para finalizar el ciclo que preservó  gran parte de la variedad étnica y cultural hispanoamericana. Llega el momento del mito de la supuesta “independencia” y la historia “oficial” o la actual “memoria histórica” no  nos cuentan que los ‘libertadores” fueron mercenarios comprados por Inglaterra, Francia, Holanda y demás enemigos de España, que estos acabaron todas las garantías y derechos  que gozaban los ciudadanos españoles indígenas, quitándoles sus derechos y propiedades que les  garantizaron las “Leyes de Indias”. Igualmente la muy de moda minoría negra, pasó a perder las garantías que la Corona les ofrecía como en ningún otro lugar en el mundo, prohibiendo la separación de familias y permitiendo la compra de su libertad y obtención de plenos derechos.

 

Es urgente vacunarnos contra la ignorancia que nos desarraiga de un pasado histórico común y digno de orgullo, atacado más que nunca por enemigos que nos dividen; elites vendidas a un globalismo que nos quiere vacunar con sustancias que sus amos no inoculan en sus propias vidas. Esta minoría globalista nos amenaza con desaparecer como un gran pueblo, por lo que debemos  unirnos nuevamente, usar la gran influencia de nuestro idioma, riqueza cultural y recursos naturales, es hora de prosperar y  vacunarse solamente contra la baja estima, acabando definitivamente  la pandemia roja que nos quiere exterminar.


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