Sembramos vientos y lloramos tempestades

Sembramos vientos y lloramos tempestades

Escrito el 02/09/2020
Blas de Lezo


 

 

Los “años maravillosos” que pasaron son centellas de recuerdos en nuestra mente, que aunque brillan en cualquier instante, no iluminan los segundos cuando el sentido común y la conciencia nos alertaban, pero también esta misma alarma fue parada de golpe, como despertador matutino que perturba el bello sueño.

 

Estamos en la cruda realidad de un año sin reloj donde la semilla es incierta y a veces no sabemos el día ni la hora en que vivimos, inmersos en amnesia eterna entre tempestades lejanas y vientos cercanos de una misma tormenta y donde más que nunca, nos urge retomar el destino de nuestras vidas. ¿Qué debemos hacer? Primeramente reconocer que en el pasado no analizamos lo que nuestro sabio sentido común en su momento nos iluminó, en que a veces cambiamos semillas naturales por injertos de conveniencia, creando nuestra  propia cosecha de tempestades.

 

Agradecer diariamente por nuestra vida, reinventar nuestros proyectos no participando en siembras y cosechas ajenas, donde además de aportar energías y recursos, cuervos inescrupulosos nos despojen imponiendonos  yugos que solo convienen a campos de propósitos mezquinos. Debemos hacer un inventario de nuestras decisiones pasadas y el costo pagado por nosotros, nuestros seres queridos y las personas que se afectan hoy con dichas decisiones.

 

Hay que revisar lo que aún podemos reparar y evaluar cómo corregirlo,  pidiendo como Salomón a Dios por dirección, el análisis detallado de cada situación y la sabiduría para construir tiempos más productivos y tranquilos después de limpiar los escombros que tapan la visión y posibilidades de nuestros campos. Estamos en tiempos revueltos pero también llenos de grandes oportunidades, entonces siendo prácticos evaluemos: ¿Hemos podido elegir mejores mayordomos y alternativas para la siembra? ¿Podemos preparar nuevamente nuestros campos usando el poco abono, y abundante boñiga recibida como pago de nuestras semillas? Nuestros esfuerzos y respaldos  honestos a partidos políticos “tradicionales” nos sirvieron de cosecha para futuras generaciones, o permitimos que a quienes entregamos nuestra semilla se convirtieran en emperadores  elegidos con nuestros propios esfuerzos y semillas enriqueciéndose  para manipularnos en feudos de su imperio mientras nos daban como cosecha pan y circo? Evaluemos y aceptemos que la única diferencia entre muchos países de la actualidad y la Roma imperial, es que nuestros emperadores se visten de “izquierda’ o “derecha”, y siendo los mismos representan las mismas intrigas del senado romano con su emperador,  mientras los que alimentan sus leones estamos esperando turno dentro de su circo instalado en nuestros propios campos.

 

Cambiemos urgentemente nuestras alternativas de elegir emperadores y senadores, por servidores  públicos comprobadamente idóneos, pues aún podemos entregar nuestras semillas naturales del intelecto, energías y fe para tener al fin la mejor de las cosechas.

 

Evaluemos las obras de todos los que están en nuestro lamentable panorama político, pues estos deben ser seleccionados para administrar y no reinar, hay que comprometernos a que firmen ante la Ley sus compromisos, a que rindan cuentas y se vean obligados a cumplir con lo que asumieron y podamos al fin cosechar beneficios no tormentas. Nos queda poco tiempo para  usar nuestro sabio sentido común pues no vemos cosechas ni un camino claro en nuestros campos, sigamos al poeta Serrat: “caminante no hay camino, se hace camino al andar’. Andemos pronto pero con sensatez para construir nuevos caminos y para que nuestra futura cosecha se acompañe con el mejor de los vinos y la dulce miel fruto de tomar acertadas decisiones para que  las  disfruten los que nos precederán.


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