El comienzo del fin de una era. (El efecto Pandemia)

El comienzo del fin de una era. (El efecto Pandemia)

Harvey Córdoba Rovira.


Aunque resulte inverosímil, la vida no es otra cosa que nuestra propia obra de teatro, por tanto no deberá sorprendernos que nuestra propia obra se convierta en una película mas. Del mismo modo tampoco es extraño que una pandemia de esta magnitud y características no pueda ser ni siquiera equiparable con una guerra mundial, y aunque es de amplio conocimiento que las guerras mundiales han sido conocidas como las más desproporcionadas catástrofes de la humanidad con los mas grandes focos de mortandad, nunca antes vistos en el mundo.

 

Toda esta barbarie se desarrolló a la vista del resto de una población, que no participó dela guerra. Sin embargo esta guerra que vivimos a diferencia de las guerras pasadas, no tiene espectadores, ya que todos estamos adentro del combate, victimas de la zozobra y la incertidumbre, siendo presa fácil de estas circunstancias, en espera que los centros de salud y los cuerpos sanitarios sigan librando batallas desde los hospitales. Siendo estos a día de hoy, campos de guerra donde se libran cruentas batallas día a día contra la muerte.

El mundo a visto el ir y el venir de muchas guerras pero ninguna como la actual, hay que reconocer que estas guerras pasadas, han sido guerras con minúscula, dado a que hoy por hoy nos enfrentamos ante una guerra con mayúscula, una gran guerra, y aunque el mundo desde sus inicios, ha vivido entre guerras, nos enfrentamos a algo nuevo y superior, que no puede ni por cerca compararse a un conflicto bélico entre países por conquistar territorios imponer un ideología política.

Estamos nada mas y nada menos que ante un combate biológico cuya amenaza es sin precedentes en todo el espacio global, de lo que se deduce que nadie por rico, fuerte o poderoso, podrá estar seguro o tener alguna garantía firme de sobrevivencia; ni las potencias mundiales, ni los ejércitos mas poderosos, ni la inteligencia militar mas sofisticada, son garantía absoluta para nadie. El mundo ya no es lo que era.

Esta edad contemporánea en la que hemos vivido hasta hoy, esta cerrando su ultimo capitulo ante nuestros ojos, haciendo que en esta tercera década del siglo XXI, veamos de manera patente la fragilidad del hombre, que ve temblar los cimientos de su mundo, tras ser amenazado por un ser infinitamente mas pequeño que un insecto, que nos desafía y nos recuerda, ¡Que no somos nada!. Tan solo hacia falta que un virus nos recordara nuestra real condición de pasajeros en un universo, frente al cual no somos nada.

Solo somos como ese hombre indefenso, que solo puede ser guiado por otros hombres; nuestros propios médicos, hombres tan indefensos como nosotros, pero que a día de hoy son los mejores soldados y héroes de guerra, de las nuevas batallas que se libran en todo el mundo. Haciendo que nuestras vidas se asemejen a las fichas de un juego de ajedrez en el que somos un rey que se encuentra en jaque y que mientras nuestros soldados luchan, nosotros resistimos, maniobrando desesperadamente. para impedir la amenaza inminente de un jaque-mate.

Solo bastaba que nuestro mundo se enfrentara ante un poderoso enemigo biológico qué acecha y amenaza sin distingo de nacionalidad, etnia, condición política o social. Este enemigo esta rompiendo con el modelo de vida en sociedad que siempre nos ha regido, cambiando nuestros modos y estilos de vida. Por todo lo dicho, es claro que la edad contemporánea, esta escribiendo sus ultimas paginas, para dar paso a un nuevo capitulo que pronto ha de comenzar.

Si lo que mas ha temido esta sociedad es una tercera guerra mundial, ya estamos en una, en la que la palabra “mundial” se escribe con mayúscula, porque es una gran guerra y primera de este genero, guerras que han de librarse en todos los ámbitos y en todas las esferas. Esto nos hace pensar qué en tan solo los primeros meses de este amanecer de la tercera década de este siglo XXI, el mundo que nos rodea, se esta viendo obligado a preparase para grandes cambios; cambios poco predecibles frente a las posibles nuevas amenazas de esta índole.

Lo que si se puede divisar sin hacer esfuerzo, es como se va erigiendo la nueva barrera impuesta por nuestro enemigo, es lo que denomino; el nuevo muro de Berlín, que como lo fue en el pasado, tras la segunda guerra mundial crea la máxima separación política, social e ideológica que marcó a toda una generación. Hoy como no podría ser para menos y tras esta guerra que vivimos día a día, la sociedad esta siendo devastada por este incontenible muro que amenaza con aislarnos, causando divisiones familiares, laborales y espirituales en nuestras sociedades.

 

Es decir, estamos de facto ante un nuevo modelo de vida, de convivencia y de interacción social, que empezara a regir inevitablemente la conducta humana, haciendo que la incertidumbre se convierta en la protagonista de la nueva historia que ha de comenzar. La historia de una nueva era empieza a emerger ante nuestros ojos… El mundo contemporáneo ha llegado a su fin.

La edad contemporánea tras sus doscientos treinta y un años, desde la revolución francesa hasta este “efecto pandemia”, de nuestros días, ha sido un episodio de la historia de la humanidad, que comienza a dar sus últimos respiros de vida. Nuestro mundo contemporáneo, tal y como lo conocemos, agoniza… Es el comienzo del fin de una era.

Qué pues sigue ahora?... Damas y caballeros... Hagan sus apuestas.

                                               Yo ya he apostado…

La mayor tranquilidad, la otorga la fe y la confianza en Dios..

He aquí la mayor garantía en esta nueva era.

 

Harvey Córdoba Rovira.

Escritor