Crónica / El día en que el Presidente Duque vivió entre la valentía y el arrojo de las tropas en el Fuerte Militar de Tolemaida

Escrito el 08/02/2021
Miguel Herrera


Desde 10 mil pies de altura y en medio de los rayos de un sol inclemente y un cielo azul, seis de los más experimentados paracaidistas del Ejército Nacional se lanzaron de un avión especializado, ante la mirada de admiración del Presidente Iván Duque Márquez.
 
La escena ocurrió la mañana de este domingo en el Fuerte Militar de Tolemaida, donde el Jefe de Estado realizó una visita con el fin de observar las capacidades de las tropas que, con orgullo, le demostraron sus especialidades y su arrojo, los mismos que a diario exponen en las operaciones ejecutadas en la Colombia profunda, para cumplir con su misión constitucional de proteger a los colombianos y defender la soberanía nacional.
 
El Mandatario llegó la noche del sábado al Fuerte Militar, donde se reunió con el recién posesionado Ministro de Defensa, Diego Molano Aponte, y con los miembros de la cúpula de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, para evaluar los lineamientos del Plan Nacional de Seguridad y Defensa del 2021, cuyo propósito es consolidar los logros en la lucha contra el crimen organizado y la delincuencia común, reducir los delitos y fortalecer la seguridad ciudadana.
 
Este domingo, la jornada del Presidente comenzó con un mensaje a las tropas, en el cual expresó su reconocimiento por su apoyo a la tranquilidad de los colombianos y los instó a continuar trabajando para desmantelar las estructuras criminales, reducir los delitos y avanzar en el Plan Nacional de Vacunación contra el covid-19 e impulsar la reactivación económica y social del país.
 
A las 8:00 de la mañana, desayunó con huevos, fruta y jugo. Una hora más  tarde empezó el recorrido por el Fuerte Militar, donde sostuvo un encuentro con miembros del Batallón de Ingenieros Militares.
 
Allí, el Mandatario felicitó a los ingenieros por el trabajo que ellos vienen realizando en los Montes de María y en la isla de Providencia, donde llegaron a desplegar a más de 200 hombres para ayudar a los afectados por el huracán Iota. 
 
También saludó con orgullo a los uniformados que adelantan el desminado humanitario en las zonas afectadas por la violencia, donde grupos armados ilegales sembraron minas antipersona.
 
“Buenos días, señor Presidente, soy el cabo segundo Flórez, instructor del Centro Internacional del Desminado Humanitario. Este es el lugar donde capacitamos y entrenamos al personal de oficiales, suboficiales, soldados profesionales, hombres y mujeres que pertenecen a la Brigada del Desminado Humanitario”, le reportó el suboficial, quien le indicó al Mandatario que esa unidad ha despejado más de 8 millones de metros cuadrados de minas, y que su trabajo ha permitido que 229 municipios sean declarados libres de sospecha de minas antipersona.
 
Habló con pilotos de la ‘Operación Jaque’
 
Más tarde, el Presidente llegó a la Brigada de Aviación 25 y 32 del Ejército, donde observó el emblemático helicóptero MI-17, también conocido en las Fuerzas Militares como ‘Libertad Uno’, la aeronave que participó en la ‘Operación Jaque’, mediante la cual fueron liberadas 15 personas que estaban secuestradas por la guerrilla de las Farc en el departamento del Guaviare.
 
Los uniformados le narraron, paso a paso, el desarrollo de la operación, hasta el momento del sometimiento, en el interior de la aeronave, de los miembros de las Farc que tenían en su poder a los secuestrados.  
 
El Mandatario habló con los pilotos de la aeronave, les reconoció su valor y su arrojo en la histórica operación. 
 
Al escucharlo, los pilotos exclamaron ‘Ajúa’  (Abnegación, Justicia, Unión y Arrojo), el grito con el cual le expresaron su entrega al servicio de los colombianos y su sacrificio por la patria, aun sacrificando su vida familiar.
 
Hacia las 10:00 de la mañana, el Presidente Duque arribó al centro de ‘Alas Doradas’, donde se entrenan los paracaidistas del Ejército. 
 
Fue recibido por el sargento Adalberto Tenorio, el hombre que ha realizado más de 1.800 saltos desde paracaídas, durante los 25 años que lleva vestido de camuflado.
 
El uniformado, de 1,75 metros de estatura, se acercó al Mandatario, le dio la bienvenida al lugar, y le expresó su amor por el Ejército, por su país y sus éxitos, incluso sus capacidades como instructor de los nuevos paracaidistas de la patria.
 
“Lo felicito, Tenorio, me siento orgulloso de su servicio a los colombianos”, le dijo el Jefe de Estado, vestido de camisa blanca, jean, gafas oscuras y una gorra negra para protegerse del fuerte sol que, a esa hora, llegó a generar 36 grados centígrados en el Fuerte Militar.
 
El encuentro con los Lanceros del Ejército
 
Uno de los momentos más enérgicos de la visita del Presidente a Tolemaida se vivió en el encuentro con la Escuela de Lanceros y la Escuela de Asalto Aéreo.
 
El Mandatario fue testigo del fuerte entrenamiento de los soldados de Colombia en las torres denominadas como ‘Las Trillizas’, donde los militares hicieron un despliegue de su destreza y de sus habilidades. 
 
También realizaron una demostración de la sofisticada ‘Spie’, una modalidad de extracción e inserción de tropas en zonas de combate en las que el helicóptero no puede aterrizar. Soldados de los comandos especiales son extraídos pendientes de una fuerte soga hasta un lugar seguro.  
 
El ejercicio terminó con tres detonaciones de munición de fogueo y granadas aturdidoras, seguidas de las palabras ‘Lealtad, Valor y Sacrificio’.
 
Segundos después, el Jefe de Estado, emocionado por lo que vio, se paró frente al grupo de militares, les pidió que se identificaran, les preguntó cuántos años llevaban en el servicio, de qué región eran y les expresó unas palabras de fortaleza y valor: 
 
“Yo les quiero decir a todos los lanceros de Colombia que estamos orgullosos de ustedes por servirle a la patria, con abnegación, con entrega, con decisión. Grábense esto: ‘Este es el año 21 del Siglo XXI, el año de la victoria, el año en el que vamos a asestar todos los golpes para derrotar a la ‘Narcotalia’ y al Eln”, les dijo el Jefe de Estado, a voz en cuello, seguido del grito militar de ‘¡Ajúa!’.
 
La jornada siguió con un almuerzo del Jefe de Estado en el Kiosko de la   Supervivencia, en la Escuela de Lanceros, donde compartió con los soldados de las diferentes unidades.
 
En ese lugar, tanto el Presidente Duque como el Ministro Diego Molano recibieron de parte de la Escuela de Lanceros dos lanzas, como símbolo de valentía, por hacer las cosas diferentes, con cariño y valor por Colombia, y también en homenaje a los hombres que lucharon por la Independencia, junto al Libertador Simón Bolívar.
 
Al recibir la lanza, el Jefe de Estado les expresó su admiración y les reiteró el mensaje de confianza, para que sus capacidades sean desplegadas en la lucha contra las organizaciones criminales y los símbolos del narcotráfico y el terrorismo en Colombia, entre ellos ‘Iván Márquez’, ‘Santrich’, ‘Romaña’, ‘El Zarco Aldinever’, ‘Gentil Duarte’, ‘Otoniel’, ‘Pablito’, ‘Antonio García’ y ‘La Abuela’.
 
Antes de regresar a la capital del país, el Presidente Duque brindó una declaración a los colombianos, en la que resaltó el poder y lealtad de las fuerzas en todas sus especialidades.
 
“Nos acompañan, a mi respaldo, varios de los héroes de nuestro país que, día a día, se baten en el territorio enfrentando el crimen, haciendo atención humanitaria, haciendo operaciones de rescate de desminado humanitario. Estas fuerzas son las fuerzas de Colombia”, concluyó.