VALORES INVERTIDOS

VALORES INVERTIDOS

Escrito el 02/09/2020
JUAN DAVID VÉLEZ Congresista por colombianos en el exterior Presidente de la Comisión II Congreso de Colombia


El 2020 ha sido un año lleno de turbulencias políticas, sociales, judiciales, de salud pública, de crisis ambientales, entre otras, que han desestabilizado la sociedad colombiana. Estamos en un momento de quiebre respecto al futuro de nuestro país.

 

Ha sido un año donde se ha evidenciado una gran paradoja: la libertad que nos ha dado el sistema democrático empleado, y promovido por Occidente, hoy está amenazado por el libertinaje y los excesos de algunos ciudadanos. Nos están cambiando los valores a través de una agenda política internacional de suma peligrosidad.

 

Han acabado los valores heredados de nuestros ancestros. Nos están cambiando la visión de sociedad incluyente, respetuosa de la ley, ordenada, con derechos y deberes de cada ciudadano.

 

Quienes hoy reclamamos justicia, somos tildados de tener un discurso de odio; mientras que a quienes buscan impunidad para delincuentes, los llaman pacifistas. Quienes buscamos medidas para erradicar el flagelo del narcotráfico, somos tildados de narcotraficantes; mientras que quienes han estado en el negocio de la cocaína, hoy son señalados como defensores del medio ambiente.

 

Quienes buscamos que los procesos judiciales sean transparentes, abiertos a la opinión pública, y que mantengan un debido proceso, somos catalogados como obstructores de la justicia; mientras que los que imparten justicia, filtrando procesos y proceden con tinte político, son intocables y sus fallos son “incuestionables”.

 

Quienes defendemos y promovemos la libertad de todos los ciudadanos sin importar su sexo, orientación sexual, religión o credo, nacionalidad, edad u otros, somos tildados de retrógrados; mientras que quienes sectorizan a la población y la revictimizan, son los supuestos llamados “defensores” de los Derechos Humanos.

 

Quienes entendemos la importancia de debatir con argumentos, somos catalogados de polarizadores; mientras que quienes atacan a las personas en sus debates, se jactan de ser demócratas. Quienes creemos en la propiedad privada, defendemos la libertad económica y el empleo de calidad, somos tildados de esclavizadores del pueblo; mientras que quienes promueven el modelo económico, que ha traído miseria a cientos de países, son llamados defensores de la justicia social.

 

Quienes defendemos el sistema democrático como modelo que garantiza la libertad de los ciudadanos, nos tildan de fascistas; mientras que quienes copian modelos totalitarios como el de Cuba y Venezuela se catalogan “progresistas”.

 

Estamos en un momento donde debemos generar una gran reflexión respecto a lo que queremos vivir en nuestros años venideros, porque el panorama es incierto y desalentador. La sociedad colombiana debe estar en pie de lucha, no podemos permitir que con frases melifluas acaben con los valores que hemos construido y que el valor supremo de la libertad desaparezca.