‘Queremos una paz que una a todos los colombianos’

‘Queremos una paz que una a todos los colombianos’

Escrito el 15/03/2019
Fenner Ortiz Rodríguez


Muy madrugado, el Presidente Iván Duque se alistó para cumplir el compromiso que tenía de visitar el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de excombatientes de las Farc, en la vereda San José de Oriente, municipio de La Paz, en Cesar.

De camisa guayabera blanca y jean, el Jefe de Estado partió a las 8:34 de la mañana del aeropuerto Militar de Catam en Bogotá. Una hora después, aterrizó en el sitio de la cita con los excombatientes.

Un primer encuentro se dio en la Carpa Azul, en el Batallón de Alta Montaña #7 de la 10° Brigada del Ejército, a solo 4 kilómetros del Espacio Territorial. Lo acompañaban la Embajadora de la Unión Europea, Patricia Llombart; el Representante residente del Pnud en Colombia, Martín Santiago, y el Jefe de Misión de las Naciones Unidas en Colombia, Carlos Ruiz Massieu. También, los consejeros presidenciales para la Estabilización y la Consolidación, Emilio Archila, y los DD.HH y Asuntos Internacionales, Francisco Barbosa.

Fue un diálogo fluido que le sirvió al Jefe de Estado para conocer de primera mano cómo se encuentran los excombatientes en ese espacio y los proyectos que allí adelantan.

Mucho viento, y polvo color ocre se levantaba por los caminos. 31 grados a la sombra. 11:06 de la mañana, el Presidente, en la carpa, se dirigió a los representantes del Gobierno, la ONU y la Unión Europea, y a los voceros de los desmovilizados.
 
Insistió en que el propósito de este Gobierno es que todos los excombatientes sigan su tránsito a la legalidad, y por eso rescató la labor interinstitucional que se resumía en esa carpa, de poco más de 80 metros cuadrados, que los protegía del sol, el viento y el polvo.

A las 11:34 de la mañana salieron del Batallón rumbo al Espacio Territorial. La caravana dejó una nube de polvo en el camino y, luego de unos minutos, se vio en el horizonte el lugar que alberga a los excombatientes.

El Presidente ingresó a una granja, y un pequeño galpón de codornices llamó su atención.

—¿A qué precio sale esto? —preguntó el Jefe de Estado, sosteniendo una bandeja, con los pequeños y pecosos huevos de las aves.

—A 3 mil, señor Presidente.

—¿Cuánto cuesta la producción de todo?

—Ummmm. No sé, Presidente.

En el intercambio, el hombre le comentó al Mandatario que ya le están comprando los huevos en un almacén de cadena de Barranquilla, pero el Jefe de Estado le dijo que hay que buscar más compradores y comprometió a Emilio José Archila, consejero para la Estabilización y la Consolidación, quien asumió esa responsabilidad.

Una compra en la ETCR

Nueva caminata. El viento y el polvo no daban tregua. Una casa campesina, blanca, con una franja roja en su parte inferior, fue el nuevo destino.

En su interior, un proyecto de confección y producción de dotaciones industriales y botas. Jhonny Albarrán, un excombatiente, moreno, alto y grueso, recibió al Jefe de Estado.

El Presidente Duque observó la producción y tomó un par de botas amarillas. Albarrán le aclaró de inmediato: “Somos una cooperativa, pero marca como tal no tenemos”.

El Jefe de Estado siguió analizando el calzado.

—¿Cuánto valen?

—140 mil, Presidente.

—¿Tiene número 41?

—Sí, señor —respondió Albarrán, y le pasó inmediatamente un par.

—Voy a hacer mi comprita…

En un costado, el Mandatario se midió las botas. Hizo el nudo con esmero, las pisó fuerte, las compró y se las llevó puestas.

—Compren botas —les pidió a sus compañeros de Gobierno.

—Claro, Presidente —respondió una voz casi ahogada por el grupo que rodeaba al Jefe de Estado.

—Voy a gastar estas botas recorriendo Colombia, y cuando se me acaben, mando a comprar otras aquí mismo —anunció el Presidente.

Nueva caminata, y el destino: un proyecto de panadería. Encerrado con polisombra verde, por aquello del polvo y el viento.

Probó unos pandebonos. Su semblante lo dijo todo: le encantaron. Compró un pan, generoso de tamaño, 4 mil pesos.

Siguió el periplo y llegó al Patio de Reincorporación, un espacio amplio cubierto con tejas de zinc. Cerca de 200 excombatientes, con sus familias, lo esperaban.
 
Saludó de mano a la mayor parte de ellos y se sentó en la mesa central, al lado de Abelardo Caicedo, representante del Movimiento Farc, que ofició de vocero.

En el conversatorio, surgieron muchos interrogantes en materia de educación, vivienda, expectativas y justicia transicional.

El Presidente explicó, en poco más de 18 minutos, cada uno de los planes del Gobierno para la atención de los excombatientes.

Dejó en claro que los planes de Gobierno son para todos los colombianos, sin exclusiones, y que ellos, obviamente, serán beneficiados.

 “Todas las personas, absolutamente todas las que están en el proceso de reincorporación, pueden tener la absoluta tranquilidad de que nosotros queremos hacer el mayor esfuerzo por el éxito de ustedes, para que puedan hacer esa transición exitosa a esas fuentes de ingresos, fuentes de trabajo”, les dijo a los excombatientes.

Sobre su decisión de objetar seis artículos del Proyecto de Ley Estatutaria de la JEP, el Presidente afirmó que esa decisión no afecta el proceso de reincorporación y que, por el contrario, en una de las objeciones “se pide claridad sobre quiénes son los desmovilizados, para evitar que haya colados. Eso sí les afecta a ustedes: que venga otra persona, se cuele y reciba los beneficios”.

Recalcó que “aquí tienen a su Presidente y el de todos los colombianos”.

Sancocho de gallina

Terminado el conversatorio, el Presidente visitó la guardería, compartió con los niños y alzó a la primera bebé nacida en este Espacio Territorial. Muchas fotos y abrazos.

Llegó la hora del almuerzo. Un sancocho de gallina que preparó Ureña María Molina, mujer de palabra fácil y buena sazón. Nacida en Fonseca (La Guajira), dijo que nunca hizo parte de la guerrilla, pero que en sus ires y venires al Espacio Territorial a dar consejos de cosmetología, terminó vinculada en un proyecto productivo de turismo con excombatientes de las Farc.

El sancocho de gallina fue el plato para el Presidente. “Lleva gallina de acá, que son deliciosas y gordas; mazorca, plátano, papa, ahuyama, cilantro, cebolla, pimentón y ajo. Me quedó delicioso. Lo acompaño con arroz blanco y el infaltable aguacate”, contó.

Detalló que desde las 5:00 de la mañana comenzó a preparar el sancocho, y en esa labor le ayudó Judy Ester, una excombatiente de las Farc, que se unió a las filas de esa guerrilla en 1995, cuando tenía 23 años. “Hoy dejé las armas y espero que pueda salir adelante en mi nueva vida”, anotó Judy Ester.

Antes de despedirse, el Mandatario les transmitió a los desmovilizados un mensaje de esperanza y optimismo y los invitó a seguir trabajando para que alcancen sus objetivos.

“Yo soy optimista –les dijo–. ¿Saben por qué? Porque veo caras de reincorporación, pero, sobre todo, de reconciliación. Veo caras de esperanza. Veo testimonios de esperanza. Nuestra meta es hacerlo mejor todos los días”, concluyó.

Luego, en el aeropuerto Alfonso López Pumarejo, de Valledupar, ante los representantes de los medios de comunicación y junto con la Embajadora de la Unión Europea, el Jefe de Misión de las Naciones Unidas en Colombia y el Representante residente del Pnud en Colombia, dijo que el diálogo con los excombatientes había sido “franco y amable”, y se mostró satisfecho porque pudo ratificar el apoyo del Gobierno a quienes le apuestan genuinamente a la legalidad.
 
“Creo que esta ha sido una visita constructiva, productiva, y que sigue generando confianza, porque nosotros lo que queremos es una paz que una a todos los colombianos. Y esa paz que una todos los colombianos requiere que tengamos un debate tranquilo, pero, al mismo tiempo, enfocado en la construcción de una justicia que garantice la verdad, la reparación y la no repetición”, expresó, antes de partir hacia Cartagena, para seguir cumpliendo su agenda de trabajo de este viernes.