Argentina, una nueva oportunidad

Argentina una nueva oportunidad

Escrito el 20/09/2018
Camilo Pérez Manrique-Columnista en Argentina


La promesa del Presidente Mauricio Macri de llevar la inflación en Argentina a un dígito al final de su mandato no será posible, o al menos así se expresa en el presupuesto de su último año de gobierno, cuya meta inflacionaria de 23% está muy lejos de aquella propuesta en 2015 de cerrar en 10% o menos.

El panorama para 2019 no parece ser alentador, las expectativas son confusas, generalmente las economías con monedas fuertemente devaluadas no tienen un desempeño creciente en las posteridades, el 2018 para el peso argentino fue catastrófico, perdió prácticamente la mitad de su valor y el PBI cayo más de dos puntos, ahora la remontada parece imposible, con una balanza comercial en desventaja y un cierre de carteras en déficit (incluso recurriendo al FMI para garantizar el cumplimiento de pagos), no hay manera

Cada anuncio presidencial o de altos funcionarios del gabinete durante los momentos más críticos del año solo aumentaron el nerviosismo del mercado, marcado históricamente por convulsiones económicas y sociales siempre auspiciadas por el gasto social descontrolado y un enorme déficit fiscal que jamás logro saldarse

Pero ¿bajo qué circunstancias se llega a este panorama?

Macri recibe en 2015 un país a ciegas, con la expectativa de salir de un mar de corrupción, un estado enorme con injerencia económica en todas las esferas sociales, decrecimiento, inflación, devaluación, default, proteccionismo, cepo cambiario, pobreza en crecimiento y lo peor de todo sin una sola cifra oficial que permitiese evaluar el futuro a emprender.

El enorme estado argentino en el pasado absorbió por completo la matriz productiva nacional con enormes impuestos y retenciones al punto que en algunas provincias 2 de cada 3 empleados son del estado, a la par del crecimiento de ese monstruoso estado creció la enorme burocracia que lleva consigo la corrupción, esta empezó a corroer cada espacio, cada oficina, los altos costos por obras elementales u obras falsas eran el día a día de una sociedad que con el tiempo fue descubriendo que dicha corrupción mata, las obras que no se hacían o se hacían mal se traducían en tragedias por el deterioro de infraestructura vital.

La inversión social dejo de serlo y paso a convertirse en un enorme gasto sin planificación, se amplió la base subsidiada en todos los frentes, se aplicaron planes sociales (dinero mensual otorgado con requisitos ínfimos), jubilaciones universales (sin pertenecer a un régimen contributivo), asignaciones universales por hijo menor de edad (dinero mensual otorgado simplemente por tener un hijo), millones de pensiones por discapacidad, etc… el problema más complejo de este gasto es que muchas veces se utilizó de forma corrupta, para hacer pagos a militantes políticos y para promover apoyos sociales masivos (al oficialismo de entonces) entre los sectores más vulnerables.

Transporte publico subsidiado al 90%, peajes a bajísimos costos, servicios públicos fuertemente subsidiados modificaron por completo la economía y la percepción de consumo responsable del

argentino promedio, incluso los derechos televisivos del fútbol eran adquiridos por el estado nacional y retransmitidos por señal abierta de alta calidad como si se tratase de una necesidad básica.

Con el PBI y los ingresos estatales en retroceso, además gasto que se ampliaba sin responsabilidad, la emisión de dinero sobrepaso los límites y los problemas macro económicos que ello conllevó se trataron de tapar con cifras falsas (o simplemente la no publicación de las mismas), controles de precios de todo tipo, luego la especulación se apodero de las calles y los artículos con precios controlados empezaron a ser escasos.

Macri en poco menos de 3 años no pudo cambiar las décadas de déficit fiscal y una recaída inflacionaria cuando todo parecía mejorar dejo muy en claro que la meta de déficit cero es inmediata si se quiere tener control de las variables macro que se necesitan ajustar y poder tener previsión de país a mediano y largo plazo.

La esperanza aún está en la mayoría de argentinos, te podes caer, te podes volver a levantar, lo que no podes hacer es mentir, por más que las cifras no te ayuden, es fundamental enfrentar los problemas desde la verdad y desde la dimensión clara para no tener que descubrir de la peor forma cuan falsa era la economía que se manejaba y que el volver a empezar no cueste tanto.

Por ahora se inició con un estado chico, muchos menos ministerios y funcionarios, recortes a los montos de subsidios en servicios y transporte, esto último socialmente nada fácil dado que el bonaerense estaba acostumbrado a pagar más por un vino que por una tarifa bimestral de energía eléctrica. El aumento de tarifas no ha sido fácil dados los aumentos por inflación, por restricción de subsidios y aumento del costo de la energía en dólares, todo conjunto despertó el rechazo de ciertos sectores que no comprendían el porqué de los aumentos de más de 400% pese a que su valor nominal fuera casi nulo en el pasado.

Se espera estabilizar la moneda en 2019 y cerrar en cero el crecimiento económico y el déficit primario, así como la balanza comercial, después de todo, cerrar un primer gobierno con todas las cifras en cero no suena tan mal en medio de una enorme tormenta económica que estuvo varias veces a punto de desbordar en una crisis financiera.

El gobierno y la posible reelección de Macri representan la esperanza de toda américa latina en un difícil resurgir tras años de populismo que proliferaron y vaciaron los ahorros de los mejores años de producción de materias primas en la región y que pudieron mejorar sustancialmente la calidad de vida y la competitividad industrial a nivel mundial.