Los toreros colombianos tienen que salir al exterior

Indulto a Colombia.

Escrito el 16/09/2018
Fran Blanco Argibay

Este fin de semana en la plaza de toros de la Villa segoviana de Riaza el toro “Cantito” de la ganadería de José Escolar tuvo el mérito de ser indultado en una corrida en la que el diestro caleño Luis Bolivar tuvo el honor de compartir cártel con José Cortés y Juan Leal.

En los últimos años, los toreros colombianos han tenido que ganarse la vida toreando fuera de su país. En muchas ocasiones, los mejores tienen que demostrar su valía y su trabajo a miles de kilómetros de sus hogares. Luis Bolivar es todo un ejemplo de la raza colombiana y el indulto en esta corrida es toda una premonición de los buenos tiempos que se avecinan para los aficionados a los toros en Colombia.

 

No tengo el placer de conocer a ninguno de los nueve miembros que componen la Corte Constitucional de Colombia pero desde mi humilde opinión me atrevo a aplaudir su valentía a la hora de emitir su reciente dictamen sobre las corridas de toros, han echado por tierra una sentencia del año 2017 que prohibía la tauromaquia en Colombia.

Según los magistrados de la Corte Constitucional, no se tuvo en cuenta una jurisprudencia de 2010 que señala que las corridas de toros son una expresión de arraigo cultural del pueblo colombiano.

De esta forma, quedan libres de prohibición a partir de mayo de 2019.

Una vez más el pueblo Colombiano ha dado una lección de valentía, de sobreponerse a una decisión injusta y de presentar batalla a un oponente que en principio había ganado la partida.

Mi más sincera felicitación a todos los aficionados a la tauromaquia en Colombia. Soy consciente de que no lo han tenido fácil en los últimos años. Los asistentes a las plazas de toros han sufrido insultos, vejaciones incluso amenazas de muerte por defender un arraigo cultural que muy pocas naciones tienen el privilegio de disfrutar en el mundo. Un escenario muy parecido se ha vivido aquí en España con la prohibición del espectáculo de los toros en Cataluña.

La maquinaria de los animalistas es eficaz y cuenta con el apoyo de grandes medios de comunicación. Sus argumentos contra la fiesta de los toros son una mezcla confusa de ideas que no se sostienen en un debate serio pero que encuentran siempre un hueco en las televisiones y en otros medios de comunicación de masas. Resulta ridículo oir las declaraciones de estos “animalistas” acusando a la tauromaquia de ser patrimonio de unas “elites, descendientes directas de los conquistadores españoles”.

Muy poco o nada les importa el arraigo cultural y mucho menos el impacto económico que generan los eventos taurinos. Cada corrida que se celebra en Bogotá, por poner un ejemplo, se recaudan 811 millones de pesos, sólo en concepto de arrendamiento e impuestos sobre el azar y espectáculos públicos. Un tercio de esta recaudación revierte directamente en las arcas municipales. Se estima que genera 15.000 empleos indirectos y 1.200 directos. A todas estas cifras habría que añadir los incalculables ingresos por hostelería, transporte y gastos en “condumios y remates” que rodean las animadas fiestas taurinas colombianas.

La extrema izquierda en su intento de cambiar y controlar las costumbres de la sociedad siempre están dispuestos a abrazar cualquier bandera que les permita conseguir sus objetivos. Después fracasar estrepitosamente con su modelo económico, lo intentaron con el disfraz del neo ecologismo, la ideología de género o su falsa defensa de los derechos de los animales.

Como se suele decir “son el mismo perro, con distinto collar”.

En esta ocasión se han topado con un rival muy difícil de batir, los aficionados colombianos entienden bien las palabras; bravura, trapío, nobleza y por supuesto, saben estar a la altura cuando llega “el momento de la verdad”.El indulto para Colombia, por méritos propios también ha llegado.