Alejandro Ordoñez ¿embajador de Colombia ante la OEA?

Alejandro Ordoñez ¿embajador de Colombia ante la OEA?

Escrito el 10/09/2018
Camilo Pérez Manrique


Alejandro Ordoñez se convirtió en el hombre de los señalamientos luego de su nombramiento como embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos (OEA), su pasado como procurador general ha desatado múltiples controversias en torno a su imagen. Quien entonces asegurará defender la institucionalidad de un gobierno faccioso y corrupto, fue señalado de corrupto en un poco claro proceso de anulación de elección, inédito en la figura que representaba.

Electo y reelecto por el Congreso de la República, como algunos otros procuradores generales, Ordoñez comandó el ente que vigila el proceder administrativo por varios años entre los gobiernos de Alvaro Uribe Vélez y Santos. En su ya lejano comienzo fueron incluso los senadores del ‘Polo Democratico Alternativo’ quienes dieron apoyo a Ordoñez, asegurando que pese a su clara posición ideológica, era una garantía de imparcialidad y de control severo a los delitos administrativos de los funcionarios públicos.
No fue ni es un tipo popular, católico practicante, de esos bastante ‘ortodoxos’, taurófilo, con porte de cura, muy sincero para el promedio, demasiado ácido en sus comentarios y demasiado convencido de unos ideales de ‘otra época’. Se convirtió en un icono de pocos y el significado de odio para muchos, una continua campaña de desprestigio por parte del ala más fuerte de la izquierda colombiana lo convirtieron en ese ‘figurin’ completamente dispar del progresismo.


Luego de ser reelecto, Ordoñez se convirtió, al igual que la entonces contralora, en un palo en la rueda para el izquierdista Santos, se convirtió en quien recibía las denuncias que ciertos denunciantes no querían dar al fiscal Montealegre, se convirtió en ese que vigilaba ‘de más’ a los funcionarios del gobierno, hastiados hasta los tuétanos de la ‘mermelada’.


La condena sobre Ordoñez vino en 2014 cuando este toco a un fuerte alfil del gobierno Santos, el entonces alcalde de Bogotá Gustavo Petro. Ordoñez encontró culpable a Petro de delitos administrativos contra la libertad de empresa y contratación indebida, luego que este decidiera cancelar unilateralmente los contratos de varias empresas privadas de recolección de basuras en la ciudad, para darle paso al accionar por otorgamiento sin licitación a una compañía gubernamental nueva, sin experiencia, sin recursos humanos ni capacidad operativa que trajo consigo una crisis de salubridad en amplios sectores populares de la capital colombiana. Destitución inmediata del alcalde y 15 años de inhabilidad para ejercer cargos públicos fue la ejemplar condena proferida por el despacho del procurador.
Desde ese momento, Petro con ayuda de Santos recurrieron a todas las instancias internacionales posibles para por medio de medidas cautelares no vinculantes poder evitar la sanción del procurador. Una vez efectivas las medidas cautelares (propuestas por la corte inter americana de derechos humanos) por medio de sanción presidencial, Petro retomo su mandato y entonces la campaña política para la destitución de Ordoñez empezó a tomar camino.


Denuncias de corrupción empezaron a aparecer en el camino, los medios de comunicación registraban denuncias de como el procurador habría contratado en su ministerio público a familiares de magistrados de las cortes, quienes habían propuesto su nombre como candidato en una terna que se evaluó y voto en el congreso cuando fue electo y reelecto.
Sin embargo por ahí no avanzo la causa del gobierno, le fue imposible destituir al procurador, la jugada política que utilizaron fue argumentar que en la constitución no está expresa la posibilidad de reelegir a un procurador (tampoco dice que no se puede) y pese a que Ordoñez no era el primer procurador reelecto, rápidamente el consejo de estado declaró nula la reelección de Ordoñez dado que ‘no estaba permitido’ reelegir a un procurador.


Una vez anulada la elección, el cargo quedaba vacante, antes de que la burocracia actuase en notificar a Ordoñez la nulidad de su elección, este se anticipó y renunció, algo que personalmente no compartí, porque otorgaba victoria a quienes buscaron por medio de la taxatividad de la ley destituir a un funcionario, jefe del principal órgano de control y legal y legítimamente electo.


Hoy firman para que Ordoñez no esté en la OEA, hoy tiene una de las imágenes más negativas del país, la política paga mal y en el caso de este bumangués, la sociedad le está pagando muy mal.