El déficit fiscal en Colombia si existe

El déficit fiscal en Colombia si existe

Escrito el 28/08/2018
Camilo Pérez Manrique


El estado colombiano se acostumbró a gastar demasiado, no solo se amplió la base del gravamen fiscal sino que el estado comprometió pasivos importantes para poder cerrar la brecha de gasto e ingreso y evitar un déficit fiscal mayor al que el mismo gobierno creó en los últimos años.

2017 fue un año difícil con un crecimiento bajo (1,7%) y un déficit alto (3,6% del PIB), malos síntomas para una economía que nunca despego como se esperaba y que termino, al igual que todas sus pares latinoamericanas, víctima de una mala administración que no invirtió los beneficios de haber tenido grandes haberes por exportaciones costosas a comienzos de la década.

El reto del nuevo ministerio de hacienda será en primer paso, revisar las cuentas que deja el último gobierno y posteriormente empezar con un plan de reconstrucción del programa económico en el cual deberá recortar gastos e intentar expandir la economía para poder llegar a cubrir responsabilidades ya adquiridas (ni hablar de las nuevas que quiera tomar).

La línea de contratación debe ser mucho más directa entre el ejecutivo y las regiones, evitar la manipulación política de las inversiones por parte de todo tipo de funcionarios permitirá dar una nueva cara de transparencia a la contratación, si bien a priori no permite recortar gastos en los montos de contratos, esperamos una mejora significativa en el cumplimiento de los tiempos pactados para construcción de infraestructura ,así como en la calidad de las mismas.

Una mayor cercanía permite un mejor control de montos y tiempos, fundamentalmente evita coimas y comisiones, tan comunes y tan silenciosas.

La corrupción no solo se combate con legislación, decretos, penas, o consultas populares, lo primordial es el seguimiento responsable por parte de las autoridades de mayor autoridad, asi como de los ciudadanos.

La permisividad o la falta de trabajo enfocado en la responsabilidad y otros valores es lo que permite que los corruptos tengan su lugar en el mundo.