"Repite una mentira con suficiente frecuencia y se convierte en verdad"

"Repite una mentira con suficiente frecuencia y se convierte en verdad"

Escrito el 20/04/2019
Choly Devoz


Entre los psicólogos, esto se conoce como el efecto de la "ilusión de verdad".

Esto demuestra algo fundamental acerca de cómo actualizar nuestras creencias: la repetición tiene un poder de hacer que las cosas suenen más ciertas, incluso cuando sabemos que no lo son.

Lo bueno es que no anula el conocimiento, el poder de manipulación sobre nuestra mente es limitado. Sólo nos atrapan con la ilusión de la verdad cuando decidimos no emplear otras facultades más elevadas de razonamiento. Si decidimos emplearlas la ilusión de la verdad se diluye. Si la repetición fuera la única cosa que influyera en lo que creemos, estaríamos en problemas, pero no es así. Todos podemos hacer valer facultades más amplias de razonamiento; aunque hay que reconocer que son un recurso limitado.

Nuestras mentes están atrapadas por la ilusión del efecto de verdad, porque nuestro instinto es usar atajos al juzgar el grado de verosimilitud de algo.

A menudo esto funciona. A veces resulta engañoso.

 

Medidas:

Una vez que sabemos acerca del efecto, podemos protegernos contra él.

Parte de esto es comprobar por qué creemos en lo que creemos: ¿si algo suena plausible es porque realmente es cierto, o porque se nos ha sido dicho en repetidas ocasiones? (Una forma de evitar caer en la mentira por repetición es) comprobar por qué creemos en lo que creemos: ¿si algo suena plausible es porque realmente es cierto?

Como puede presuponerse, muchos políticos o periodistas conocen a la perfección que: entre la verdad y la ilusión de la verdad no existe sino una línea muy sutil.

Vivimos en un mundo donde los hechos importan, y deben importar. Si repites cosas sin molestarte en comprobar si son ciertas, estás ayudando a construir un mundo donde mentira y verdad son más fáciles de confundir.

Si bien es cierto que la mentira política siempre ha existido, existe y existirá, en Colombia “se ha perdido el arte” han perdido muchos políticos la vergüenza, convirtiéndose ellos y sus idearios en un vulgar engaño.

Como resultado de la ecuación política colombiana nos encontramos que el colombiano en promedio  ha perdido la fe, la confianza y claro no es para menos cuando vemos en el Congreso  de la Republica aparentemente concebido como el órgano representativo de la nación a flamantes monstruos criminales de la humanidad sentados haciendo  las leyes y ejerciendo control político sobre el gobierno y la administración.

Evocamos la frase de Abraham Lincoln

“Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.

 

Por otro lado producto de todo el entramado del el efecto de la "ilusión de verdad" nace y va tomando forma de bola de nieve un grupo de población que son los ‘autoinducidos’, necesitados de la mentira para existir. Aquellos que tachan de traidores o enemigos a cualquiera que trate de mostrar la verdad por el simple hecho de privarles de la dosis de ficción existencial necesaria.

Neutralizar la alta toxicidad de la mentira requiere ciudadanos maduros, con mayor capacidad de discernimiento y menor ingenuidad.

El problema de este país es que hay demasiados políticos que creen, con una convicción basada en la experiencia, que se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo.