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Malo el balance de la Conciliación con los Consumidores

Escrito el 25/10/2018
Rodrigo Bueno Vásquez


Recuerdo cuando en la Superintendencia de Industria y Comercio, por ahí en el 2002, comenzaron hacer audiencias de conciliación con los consumidores (con la expedición de ley 640/2.001), Y desde esa época muchas cosas han cambiado en esto de conciliar con los compradores de los vehículos o los usuarios de los servicios del Taller.

En esas audiencias a los concesionarios y a las marcas importadoras o ensambladoras les toca el papel de malo de la película (“CONDENADO por ANTICIPADO”), y al consumidor le asignan el papel de víctima, oh de chacho del Western, mientras que el Juez hace el papel FEO; Como quien dice el “Bueno y Malo y el Feo” con trasmisión en directo.

Hace poco tuve un feo incidente en un centro de Conciliación de Consumidores, cuando en vez de aclararme en que vehículos nos moveríamos en la diligencia, (¿”en un Mercedes Benz O en un Trasmilenio o en una Piragua?”) ,(la conciliadora me ordenó que guardara silencio, y como revire insistiendo en que me lo aclarara, don quijote de la mancha salió en defensa en dulcinea del toboso, ¡y Ahí fue Troya!.

La conciliadora, creyéndose juez, propicio el estropicio, olvidando que en las audiencias de conciliación el conciliador es un mero invitado, y no la última coca cola del desierto.

Por ese incidente se terminó una relación de 12 años con mi cliente, (bástate timorato por cierto), porque la confederación se quejó por el incidente que acabo a los gritos, algo inaceptable en uno que está Condenado Anticipado, cuya fruslerías demoraban la diligencia.

La cabeza del turco rodo en la corte de Barcelona, sin escuchar al indigno de quien llegaban noticias de Indias, lo cual tampoco hubieran cambiado las cosas. La verdad, sentí un fresquito cuando me despidieron, así sea por defender a ultranza a mi cliente.

Eso termino bien, pero, pregunto yo, que soy conciliador de la Cámara de Comercio de Bogotá (adjunto fotocopia del diploma), ¿porque poner a la marca y al

concesionario en la picota como ingrediente necesario de esta clase de conciliaciones?.

Y en la Superentendía de industria y comercio es peor, porque si le dices al consumidor que está perdido y que cualquier cosa que consiga en la conciliación es ganancia, hay mismo salta el juez de la SIC para increparte porque se está “adelantando el sentido del fallo que no ha dictado”, pasando por alto que en las Audiencias de Conciliación todo se habla y se pacta sobre cualquier cosa que no sea ilegal.

En esas audiencias Los Jueces se sienten jueces, y mandan a callar al atrevido que osa hablarle en tono fuerte al consumidor, como en el Circo Romano, increpan al cristiano que está enterrado hasta el cuello en la arena rodeado de leones, porque no juega limpio con el demandante.

No era la intensión del legislador al crear la ley 1480 del año 2.011 (Estatuto del consumidor) que las audiencias se hicieran bajo ese enfoque, en que hay un malo y un bueno perse, ya es tiempo de que los centros de Conciliación, las cámaras de comercio con sus centros de conciliación, las universidades con su centros de conciliación, las alcaldías con sus oficinas del consumidor, los amigables contendores y jueces en equidad cambien el discurso por uno nuevo, en que el consumidor tiene deberes y derechos, y los concesionarios y las marcas de los vehículos también tienen los suyos, algo que ningún conciliador puede negarle, aunque sea más simpático y popular amedrentar a los que venden los vehículos para que concurran mansitos al matadero.

Porque Como dice Antonio Aguilar, en prisionero de tus brazos, “….No es tanto lo que pesa la cruz como los filos que me calan”